El periodismo contemporáneo se define por una profunda tensión entre la preservación de su
función social fundamental (vigilancia del poder y defensa de la verdad) y la necesidad
imperante de adaptación ante la inmediatez de los medios audiovisuales y digitales. Este
paper analiza la resiliencia del periodismo a través de tres ejes centrales: el rol
ético-técnico, la transformación narrativa y la gestión de la audiencia digital. Se argumenta
que la credibilidad y relevancia del periodismo moderno dependen de la fusión sinérgica de
una ética basada rigurosamente en la técnica (verificación, contextualización) con una
estrategia narrativa que humanice la noticia y una gestión proactiva que transforme al
público pasivo en una comunidad activa de "pro-sumidores". La clave de la supervivencia
profesional reside, por tanto, en la habilidad del periodista para transitar desde el rol de
gestor de información al de gestor de audiencias, manteniendo siempre la integridad y el
rigor técnico como parámetros innegociables.
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